Ulceras por presión en pediatria

1.- INTRODUCCIÓN

Las UPP constituyen hoy en día un importante problema por sus repercusiones en diferentes ámbitos, tales como el de salud de quienes las padecen, la calidad de vida de los pacientes y sus entornos cuidadores, el consumo de recursos para el sistema de salud, pudiendo incluso alcanzar responsabilidades legales al ser consideradas en muchas situaciones como un problema evitable.

Las UPP son consideradas como un problema de personas ancianas, pero cualquier persona expuesta a una presión prolongada, ya sea por inmovilidad o por dispositivos terapéuticos, está expuesta al desarrollo de una UPP.

A pesar de que son escasos los estudios sobre UPP en niños, existen algunas evidencias de que se dan UPP en población pediátrica expuesta a riesgo, esto es, en pacientes ingresados en UCINs y UCIPs.

 

2.- DEFINICIÓN

Una UPP es cualquier lesión de la piel y los tejidos subyacentes originada por un proceso isquémico producido por la presión, la fricción, el cizallamiento o una combinación de los mismos.

 

Clasificación-estadiaje de las UPP:

El GNEAUPP ha recomendado, como herramienta que permita la comunicación y evaluación, el siguiente sistema de clasificación-estadiaje de las UPP, por ser el sistema más difundido a nivel internacional, aceptado y en proceso de revisión permanente:

  • ESTADIO I

    • Alteración observable en la piel integra, relacionada con la presión, que se manifiesta por un eritema cutáneo que no palidece al presionar; en pieles oscuras, puede presentar tonos rojos, azules o morados.

    • En comparación con un área (adyacente u opuesta) del cuerpo no sometida a presión, puede incluir cambios en uno o más de los siguientes aspectos:

      • Temperatura de la piel (caliente o fría)

      • Consistencia del tejido (edema, induración)

      • Y/o sensaciones (dolor, escozor)

      • Imágenes 1, 2, 3 y 4: UPP de estadio I.

Imagen 1 Imagen 2
Imagen 3 Imagen 4
UPP de estadio I
  • ESTADIO II

    • Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas.

    • Ulcera superficial que tiene aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.

    • Imágenes 5, 6 y 7: UPP de estadio II.

Imagen 5 Imagen 6
Imagen 7
UPP de estadio II
  • ESTADIO III

    • - Pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo pero no por la fascia subyacente.

    • Imagen 8: UPP de estadio III.

    • Imagen 9: UPP de estadio III con tejido necrótico.

    • Imagen 10: UPP de estadio III con tejido esfacelado.

Imagen 8 Imagen 9
Imagen 10
UPP de estadio III con tejido esfacelado
  • ESTADIO IV

    • Pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en  músculo, hueso o estructuras de sostén (tendón, cápsula articular, etc.).

    • En este estadio como en el III, pueden presentarse lesiones con cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.

    • Imágenes 11 y 12: UPP de estadio IV.

    • En todos los casos que proceda, deberá retirarse el tejido necrótico antes de determinar el estadio de la úlcera.

Imagen 11 Imagen 12
UPP de estadio IV

3.- OBJETIVOS

El presente capítulo tiene dos objetivos claros: el primero, servir de ayuda a todos los profesionales de enfermería que a diario trabajan con pacientes pediátricos que presentan o pueden presentar UPP; y el segundo, servir como herramienta para la unificación de criterios a la hora de atender a estos pacientes.

 

4.- DESARROLLO DEL CAPÍTULO

4.1.-  Antecedentes

Aunque en la literatura científica extranjera pueden encontrarse estudios que aportan información sobre las UPP en pediatría, en nuestro país no sólo son muy escasas las investigaciones en este campo, sino que además la población pediátrica es excluida de los estudios que se llevan a cabo sobre UPP.

Los estudios realizados hasta el momento sobre UPP en pacientes pediátricos ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos apuntan una serie de cuestiones clave:

  • La incidencia varía desde un 7,2 % hasta un 27 %, porcentaje muy superior al de los niños ingresados en plantas de hospitalización.

  • En neonatos pretérmino, a pesar de que su piel es inmadura y delicada, es infrecuente la aparición de UPP debido a su relativa facilidad para reposicionarse.

  • Los factores predisponentes más importantes para el desarrollo de UPP en niños son la inmovilidad y la reducción de la sensibilidad.

  • Los grandes prematuros, los niños críticamente enfermos, con daño neurológico, con déficits nutricionales, con pobre perfusión tisular u oxigenación y los expuestos a presión prolongada por dispositivos terapéuticos tienen mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión.

  • Varias son las escalas de valoración del riesgo de desarrollar UPP que se han diseñado para población pediátrica. No obstante, la más reciente es la escala Braden Q, que ha sido validada y modificada para su uso en UCINs y UCIPs.

  • La localización más frecuente es, con diferencia,  la cabeza (occipucio y oreja) en niños pequeños y la zona sacra en niños más grandes.

  • La mayor parte de las úlceras por presión se desarrollan en los primeros días de ingreso en UCIP o UCIN.

  • Los dispositivos terapéuticos también pueden causar UPP.

  • Además de ser dolorosas y someter al niño a una potencial infección, las UPP dejan secuelas irreversibles. Las localizadas en la zona occipital, si son de estadío importante, dejan una zona de alopecia permanente. Imágenes 13 y 14: Secuelas de UPP en la zona occipital.

Imagen 13 Imagen 14
  • La presión puede ser reducida de forma eficaz mediante el empleo de superficies para el manejo de la presión.

4.2.- Factores predisponentes para la aparición de UPP

Además de la presión mantenida en el tiempo, aparecen otros factores coadyuvantes, predisponentes o favorecedores de la aparición de las UPP. Estos factores predisponentes no son exclusivos de los pacientes adultos, también se pueden presentar en pacientes pediátricos.

A modo de ejemplo se reseñan aquellos que con frecuencia se presentan en pacientes ingresados en una UCI Pediátrica o Neonatal.

  • La disminución de la sensibilidad y movilidad (Flier, 1983).

  • La sedación (Flier, 1983).

  • El dolor (Barret, 1988).

  • La insuficiencia vasomotora (Guttman, 1986).

  • La presión arterial baja (Leung, 1989).

  • La vasoconstricción periférica.

  • La insuficiencia cardíaca.

  • Fármacos simpaticomiméticos (Strunk et al., 1988).

  • La septicemia (Barton, A. Et al., 1978).

  • [The Lancet (ed esp) vo.l 1, núm. 4, 1990. 214-6]

 

4.3.- Localizaciones más frecuentes

Las UPP normalmente se producen en los puntos de apoyo del cuerpo que coinciden con las prominencias o rebordes óseos.

En la población pediátrica las localizaciones más frecuentes difieren de las de los adultos. Los estudios realizados muestran que las UPP en niños ingresados en UCIP se localizan con mayor frecuencia en: cabeza (sobre todo en occipucio), oreja, pecho y sacro. Esto es debido a las características antropomórficas de los niños.

 

4.4.- Medidas de prevención de UPP:

La mayoría de las UPP pueden prevenirse, por lo que es importante disponer de estrategias de prevención basadas en las mejores evidencias científicas disponibles.

A continuación se detallan las directrices generales para la prevención de UPP en pacientes pediátricos:

4.4.1.- VALORACIÓN DEL RIESGO

  • Considerar a todos los pacientes potenciales de riesgo.

  • Elegir y utilizar una EVRUPP que se adapte a las necesidades de los pacientes pediátricos.

Las EVARUPP más conocidas no son útiles para valorar el riesgo en niños.

La escala Braden Q se perfila como la mejor opción para su aplicación a pacientes pediátricos críticos. Sin embrago, son necesarios estudios adicionales para validarla a nuestro idioma y establecer más claramente su fiabilidad y validez.

Consta de 7 apartados (movilidad / actividad / percepción sensorial / humedad / fricción y deslizamiento / nutrición / perfusión tisular y oxigenación) y cada uno de ellos se valora con una puntuación de 1 a 4. La Braden Q ha sido diseñada para aplicarla a pacientes pediátricos menores de 5 años, para pacientes mayores de 5 años se recomienda la utilización de la escala Braden.

En ambas escalas, cuanto más baja es la puntuación, mayor es el riesgo de desarrollar UPP:

  • Alto riesgo: puntuación total < 12 puntos.

  • Riesgo moderado: puntuación total 13-14 puntos

  • Riesgo bajo: puntuación total > 15 puntos

  • Efectuar la valoración del riesgo.

  • Registrar la valoración del riesgo y las medidas preventivas realizadas.

4.4.2.- CUIDADOS ESPECÍFICOS

  • Piel:

    • Examine el estado de la piel al menos una vez al día.

    • Mantenga la piel del paciente en todo momento limpia y seca:

      • Utilice jabones o sustancias limpiadoras con potencial irritativo bajo.

      • Lave la piel con agua tibia, aclare y realice un secado meticuloso sin fricción.

      • No utilice sobre la piel ningún tipo de alcoholes (colonias, etc.).

      • Aplique cremas hidratantes, procurando su completa absorción.

    • Aplique ácidos grasos hiperoxigenados  dos veces al día en las zonas de riesgo de desarrollo de UPP, especialmente en la zona occipital en niños pequeños.

    • No realice masajes directamente sobre prominencias óseas.

    • Dedique una atención especial a las zonas donde existieron lesiones por presión con anterioridad, al presentar un elevado riesgo de aparición de nuevas lesiones (recurrencia).

  • Exceso de humedad: incontinencia, transpiración o drenajes de heridas:

    • Valore y trate los diferentes procesos que puedan originar un exceso de humedad en la piel del paciente: incontinencia, sudoración profusa, drenajes y exudado de heridas.

    • Cambie con frecuencia el pañal del niño y utilice si es necesario productos barrera que no contengan alcohol y que protegen contra exudados y adhesivos.

  • Manejo de la presión:

    • Para minimizar el efecto de la presión como causa de UPP habrán de considerarse cuatro elementos: la movilización, los cambios posturales, la utilización de superficies especiales de apoyo y la protección local ante la presión.

    • Movilización

      • Elabore un plan de cuidados que fomente y mejore la movilidad y actividad del niño, dentro de las posibilidades.

    • Cambios posturales

      • Realice cambios posturales, si no es posible de todo el cuerpo, al menos de la cabeza.

      • En niños grandes, y siempre que su situación lo permita, procure levantarlos a silla algún tiempo durante el día.

    • Utilización de superficies especiales de apoyo

      • Nos referiremos a aquellas superficies que han sido diseñadas específicamente para el manejo de la presión. Muchos de estos productos se comercializan en tamaños adecuados para pacientes pediátricos: para camas pediátricas, para cunas, etc..

  • Imagen 15: Superficies dinámicas para el manejo de la presión para cama pediátrica.

Imagen 15
  • Imagen 16: Superficies dinámicas para el manejo de la presión para cuna.

Imagen 16
  • Imagen 17: Superficie estática para el manejo de la presión para cama pediátrica.

Imagen 17
  • Imagen 18: Superficie estática para el manejo de la presión para cuna caliente.

Imagen 18

En los colchones de aire alternante, es importante que regule la cantidad de aire del colchón en función del peso del niño.

Considere siempre las superficies especiales como un material  complementario que no sustituye al resto de cuidados (movilización y cambios posturales).

  • Protección local ante la presión

    • En zonas de especial riesgo para el desarrollo de ulceras por presión como son los talones en niños escolares, se pueden utilizar sistemas de protección local ante la presión (sistemas tipo “patuco”) siempre que faciliten la inspección de la piel al menos una vez al día, sean compatibles con otras medidas del cuidado local y no puedan lesionar la piel de esa zona al tiempo de su retirada.

    • Contemple cualquier situación en la que los dispositivos utilizados en  el paciente puedan provocar problemas relacionados con la presión y rozamiento sobre una zona de prominencia o piel y mucosas (sondas, tiras de mascarillas, tubos orotraqueales, gafas nasales, mascaras de presión positiva, catéteres, yesos, férulas, sistemas de tracción, dispositivos de inmovilización y sujeción…). En estos casos, los ácidos grasos hiperoxigenados pueden ser de gran ayuda.

    • Todos los elementos anteriores pueden complementarse con el uso adecuado de un pequeño arsenal de materiales que pueden servir para reducir localmente la presión y evitar la fricción y fuerzas tangenciales, como pueden ser : cojines, almohadas, protectores locales, etc.

  • Imagen 19: Cojín viscoelástico para la cabeza.

Imagen 19

4.4.3.- CUIDADOS GENERALES

  • Trate aquellos procesos que puedan incidir en el desarrollo de las UPP: alteraciones respiratorias, circulatorias, metabólicas, etc.

  • En cuanto los pediatras lo consideren oportuno, inicie la alimentación. Si esta es vía oral, foméntela.

Imagen 20: Guía de medidas preventivas de UPP en niños

Imagen 20

 

4.5.- Medidas de tratamiento de UPP:

Una vez desarrollada una UPP, nuestro objetivo ha de ser proporcionar un ambiente en la herida que mejore la viabilidad de los tejidos y favorezca la curación de la lesión.

A continuación se detallan las directrices generales para el tratamiento de UPP en pacientes pediátricos:

4.5.1.- VALORACIÓN

  • Valoración inicial del paciente:

    • Realice una historia y examen físico completos del niño.

    • Valoración nutricional.

    • Valoración psicosocial.

  • Valoración del entorno de cuidados.

  • Valoración de la lesión.

4.5.2.- ALIVIO DE LA PRESIÓN SOBRE LOS TEJIDOS

  • Técnicas de posición.

  • Superficies de apoyo.

Todo paciente que presente una o varias UPP (se le considera paciente de alto riesgo) debe ser posicionado en una superficie dinámica para el manejo de la presión, pero si no es posible procederemos de la siguiente manera:

Superficie dinámica

Superficie estática

Si el niño es incapaz de asumir varias posiciones sin apoyar sobre las UPP.

Si el niño es capaz de asumir varias posiciones sin apoyar sobre las UPP.

4.5.3.- CUIDADOS GENERALES

  • Prevención de nuevas lesiones por presión.

  • Soporte nutricional.

  • Soporte emocional al niño y/o a la familia.

4.5.4.- CUIDADOS DE LA ÚLCERA

El enfoque terapéutico de las lesiones dérmicas ha cambiado en los últimos años y el concepto de dejar las lesiones expuestas al aire y cubrirlas con simples apósitos absorbentes ha dado paso al concepto de cura en ambiente húmedo. El método científico, el razonamiento lógico y la experiencia hacen que diversos estudios hayan demostrado el efecto beneficioso de la cura en ambiente húmedo sobre la cicatrización de las heridas, y dicho efecto se ha observado en todas las etapas del proceso de curación de las lesiones.

La finalidad de los cuidados proporcionados a la úlcera es la reconstrucción y remodelación del tejido alterado. Cada uno de los cuidados que se establezcan ha de ir en función del proceso evolutivo de la herida, por lo que se establecerá un tratamiento específico dependiendo del estadío evolutivo y de las características de la lesión. Este tratamiento irá cambiando según la respuesta de la herida.

  • UPP de estadío I:

    • El plan básico de cuidados locales se ha de basar en:

      • Alivio de la presión en la zona afectada.

      • Aplicación de ácidos grasos hiperoxigenados en la lesión 3 veces/día.

      • Uso de medidas locales en el alivio de la presión.

  • UPP de estadíos II, III y IV:

El plan de cuidados locales se ha de basar en:

  • Desbridamiento del tejido necrótico o desvitalizado

La presencia de tejido necrótico en el lecho de la herida bien sea como placa necrótica negra (escara) o amarilla (esfacelo), de carácter seco o húmedo, impide el proceso de curación y actúa como medio ideal para la proliferación bacteriana.

Para eliminar este tejido desvitalizado procederemos a su desbridamiento. Debido a las características de los niños, de los diferentes tipos de desbridamiento, se recomienda el siguiente orden de preferencia en su utilización:

  • Desbridamiento autolítico

  • Desbridamiento enzimático (químico)

  • Desbridamiento quirúrgico (cortante)

  • Limpieza de la herida

    • Limpie las lesiones inicialmente y en cada cura.

    • Como norma, no limpie la herida con antisépticos locales (povidona yodada, clorhexidina, agua oxigenada,...) o limpiadores cutáneos. Todos son productos químicos citotóxicos para el nuevo tejido y en algunos casos su uso continuado puede provocar problemas sistémicos por su absorción por el organismo (p.e.: povidona yodada). Sólo puede aceptarse el uso de antisépticos en la antisepsia previa y posterior al desbridamiento quirúrgico.

    • Utilice como norma suero salino fisiológico.

    • Use la mínima fuerza mecánica para  la limpieza de la úlcera así como para su secado posterior.

    • Use una presión de lavado efectivo para facilitar el arrastre de detritus, bacterias y restos de curas anteriores pero sin capacidad para producir traumatismos en el tejido sano.

  • Elección de un producto que mantenga continuamente el lecho de la herida húmedo y a temperatura corporal

Las evidencias científicas disponibles demuestran la efectividad clínica de la técnica de cura en ambiente húmedo frente a la cura tradicional. Además, a esto hay que sumar el menor coste y mayor beneficio que este método supone (mayor espaciamiento de las curas, menor manipulación de las lesiones, etc.).

Recomendaciones para la elección de un apósito:

  • Use un apósito que mantenga el lecho de la UPP continuamente húmedo.

  • Escoja un apósito que permita que la piel perilesional esté intacta y seca, mientras que mantiene el lecho de la misma húmedo.

  • Escoja un apósito que controle el exudado pero no deseque el lecho de la úlcera.

  • En ocasiones los apósitos más pequeños son demasiado grandes para su aplicación en pediatría. En ese caso, si el apósito lo permite (no tiene bordes adhesivos), recorte el tamaño necesario para su aplicación y coloque un apósito transparente sobre él.

  • Imagen 21: Sujeción del apósito primario con apósito transparente.

Imagen 21

 

  • * Es importante destacar que tanto el GNEAUPP como el NPUAP no recomiendan, para monitorizar la evolución de una UPP, utilizar la reversión del estadiaje (sistema de estadiaje en orden inverso), puesto que no se produce un reemplazamiento del músculo, tejido celular subcutáneo o dermis destruidos hasta que no tiene lugar la epitelización. (p.e.: una UPP de estadio IV que ha cicatrizado debería ser clasificada como una UPP de estadio IV cicatrizada, y no como una UPP de estadio 0).

  • Imagen 22: Guía de medidas de tratamiento de UPP en niños

Imagen 22

4.6.- La colonización y la infección bacteriana en las UPP:

4.6.1.- CONCEPTOS BÁSICOS

  • Herida contaminada: herida con presencia de bacterias en su superficie; se considera que todas las heridas crónicas están contaminadas.

  • Herida colonizada: cuando en su superficie existen gérmenes contaminantes que se están multiplicando, sin producir infección.

  • Herida infectada: cuando los  microorganismos que se reproducen  en ella invaden los tejidos vivos que rodean la lesión (generalmente se admite la presencia de 100.000 microorganismos por gramo de tejido), y producen alteraciones de los mismos.

4.6.2.- INTRODUCCIÓN

Todas las UPP están contaminadas por bacterias, lo cual no quiere decir que las lesiones estén infectadas. En la mayor parte de los casos una limpieza y desbridamiento eficaz imposibilita que la colonización bacteriana progrese a infección clínica.

El diagnóstico de la infección asociada a la UPP debe ser fundamentalmente clínico. Los síntomas clásicos de infección local de la UPP son:

  • Inflamación (dolor, edema, tumos, calor)

  • Dolor

  • Olor

  • Exudado purulento

4.6.3.- CONTROL DE LA INFECCIÓN

  • Utilice guantes limpios y cámbielos con cada paciente. El lavado de manos entre los procedimientos con los pacientes es esencial.

  • En los pacientes con varias UPP, comience por la menos contaminada.

  • Use instrumentos estériles en el desbridamiento quirúrgico de las UPP.

  • No utilice antisépticos locales.

  • Siga las precauciones de aislamiento de sustancias corporales.

  • Cumpla con la normativa de eliminación de residuos del hospital.

4.6.4.- ABORDAJE DE LA INFECCIÓN

Ante la presencia de signos de infección local en la UPP:

  • Intensifique la limpieza y el desbridamiento.

  • Si transcurridas 1-2 semanas la úlcera no evoluciona favorablemente o continúa con signos de infección local, utilice apósitos que contengan plata para reducir la carga bacteriana o bien aplique un antibiótico local con efectividad para los microorganismos que más frecuentemente infectan las UPP (p.e.: sulfadiazina argéntica, ácido fusídico, etc.).

  • Si lo anterior no da resultado y se ha descartado la presencia de  osteomielitis, celulitis o septicemia, deberá implantarse un régimen de tratamiento antibiótico específico. Previamente deberán realizarse cultivos bacterianos.

  • Una vez instaurado el tratamiento, reevalúe al niño y la lesión.

4.7.- Pensamiento crítico

Este capítulo se fundamenta en el principio de la enfermería basada en la evidencia, y para ello se ha considerado la información más relevante y actualizada hasta hoy.

A falta de guías clínicas de UPP específicas para pediatría en España, pretende ofrecer recomendaciones para un adecuado abordaje del problema de las UPP en niños ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos.

Porque la mayor parte de las UPP pueden ser evitadas, y porque son un indicador de la calidad de los cuidados prestados, las UPP deben ser prevenidas desde el primer día de estancia en la unidad, poniendo todo nuestro empeño en evitar su aparición.

4.8.- Observaciones

  • SISTEMAS DE REGISTRO:

    • El registro de las actividades de prevención y de tratamiento debe contemplar todos los datos cuantitativos y cualitativos (tanto subjetivos como objetivos) necesarios para conocer los resultados esperados y tomar las mejores decisiones.

    • Todos los registros generados al aplicar cuidados preventivos o terapéuticos en UPP se incluirán en la historia de enfermería, o en su defecto en la historia clínica cuando el niño sea trasladado de servicio.

  • EVALUACIÓN Y MONITORIZACIÓN:

    • El proceso de evaluación es un instrumento básico para mejorar la eficacia de los cuidados y estrategias preventivas de las UPP. Es necesario establecer un programa de calidad con el objetivo de mejorar la atención prestada a los pacientes, facilitar un trabajo en equipo y permitir objetivar la práctica asistencial.

    • Los datos obtenidos de los registros relacionados con las UPP en pediatría servirán para llevar a cabo la monitorización y evaluación de la asistencia, que consiste fundamentalmente en recoger y analizar de forma continuada y sistemática una serie de datos para identificar situaciones problemáticas o susceptibles de mejora de las principales áreas de atención del servicio, poner en marcha cambios o medidas correctoras para solucionarlas, y, mediante el posterior análisis de los indicadores (incidencia, prevalencia, etc.), comprobar la efectividad del cambio.

4.9.- Bibliografía utilizada

  1. Soldevilla Agreda JJ. Guía práctica en la atención de las úlceras de piel. 4ª ed. Madrid: Braun; 1998.

  2. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Clasificación-Estadiaje de las Úlceras por Presión. Logroño. 2003.

  3. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Clasificación-Estadiaje de las Úlceras por Presión. Logroño. 2003.

  4. Willock J, Maylor M. Pressure ulcers in infants and children. Nurs Stand. 2004 Feb 25-Mar 2; 18 (24): 56-60, 62.

  5. Baldwin KM. Incidence and prevalence of pressure ulcers in children. Adv Skin Wound Care. 2002 May-Jun; 15 (3): 121-4.

  6. González Ruiz JM, González Carrero AA, Heredero Blázquez MT, De Vera Vera R, González Ortiz B, Pulido M, Santamaría C et al. Factores de riesgo de las úlceras por presión en pacientes críticos. Enferm Clínica 2001; 11 (5): 184-190.

  7. Prevención de las úlceras de decúbito [editorial]. The Lancet (Ed. Esp.). 1990; 17 (4): 214-216.

  8. Curley MA, Quigley SM, Lin M. Pressure ulcers in pediatric intensive care: incidence and associated factors. Pediatr Crit Care Med. 2003 Jul; 4 (3): 284-90.

  9. Gray M. Wich pressure ulcer risk scales are valid and reliable in a pediatric population?. J WOCN. 2004 July/Aug; 31 (4): 157-160.

  10. Curley MA, Razmus IS, Roberts KE, Wypig D. Predicting pressure ulcer risk in pediatric patients: the Braden Q Scale. Nurs Res. 2003 Jan-Feb; 52 (1): 22-33.

  11. Grupo Associativo de Investigação em Feridas (GAIF). “Validação da escala de avaliação do risco de desenvolvimento de úlceras de pressão em população pediátrica- Baby Braden- em dois hospitais pediátricos do país” [en linea]. En: GAIF (Portugal). Gaif: quem somos: projectos futuros. Portugal:2004. http://www.gaif.net/quem-proj.html [Consulta: 22 jun. 2004].

  12. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Directrices Generales sobre Prevención de las Úlceras por Presión. Logroño. 2003.

  13. Artieda González-Granada C, Arribas Blanco JM. Manual de sugerencias en la prevención y tratamiento de las úlceras por presión dirigido a enfermería. Madrid: Coloplast; 1995.

  14. Murdoch V. Pressure care in the paediatric intensive care unit. Nurs Stand. 2002 Oct 23; 17 (6): 71-76.

  15. Jones J, Tweed C, Marron M. Pressure area care in infants and children: Nimbus Paediatric System. Br J Nurs. 2001 Jun 11; 10 (12): 789-95.

  16. Solis I, Krouskop T, Trainer N, Marburger R.  Supine interface pressure in children. Arch Phys Med Rehabil. 1988 Jul; 69 (7): 524-6.

  17. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Directrices Generales sobre Tratamiento de las Úlceras por Presión. Logroño.2003.

  18. Capillas Pérez R, Cabré Aguilar V, Gil Colomé AM, Gaitano García A, Torra i Bou JE. Comparación de la efectividad y coste de la cura en ambiente húmedo frente a la cura tradicional. Rev ROL Enf 2000; 23 (1): 17-24.

  19. Torra i Bou JE. Manual de sugerencias sobre cicatrización y cura en medio ambiente húmedo. Madrid: Coloplast; 1997.

  20. Gallart E, Fuentelsaz C, Vivas G, Garnacho I, Font L, Arán R. Estudio experimental para comprobar la efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las úlceras por presión en pacientes ingresados. Enferm Clínica 2001; 11 (5): 179-183.

  21. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Recomendaciones sobre la utilización de antisépticos en el cuidado de heridas crónicas. Logroño. 2002.

4.10.- Glosario y siglas utilizadas

  • UPP: Úlceras por presión

  • UCINs: Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales

  • UCIPs: Unidades de Cuidados Intenisvos Pediátricos

  • EVRUPP: Escala de valoración del riesgo de desarrollar úlceras por presión

  • NPUAP: National Pressure Advisory Panel

 

 

Ulceras por presión en pediatria



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